¿Qué es la presbicia?

La presbicia es un error refractivo que aparece a partir de los 40-45 años debido a la pérdida de flexibilidad del cristalino. Esta lente del ojo, encargada de enfocar en el plano cercano, pierde elasticidad con el paso del tiempo y, como consecuencia, el présbita percibe con menos nitidez los objetos próximos.

La presbicia, también llamada vista cansada, afecta a más del 80% de la población mayor de 45 años y al 90% de las personas mayores de 65 años. Los síntomas más comunes de presbicia son:

  • Alejarse de los objetos (habitualmente estirando los brazos), para poder verlos mejor. Se aprecia sobre todo cuando se quiere leer algo, como el prospecto de una medicina o una etiqueta.
  • Problemas a la hora de realizar tareas habituales que requieren la visión de cerca como coser o leer (periódicos, libros, smartphones…).
  • Fatiga visual asociada al sobreesfuerzo que se tiene que realizar para enfocar, que puede producir picor de ojos, sensación de arenilla en los mismos, cefaleas y molestias en la espalda.
Señor mayor simpático con gafas azules

¿Cómo se corrige la presbicia?

Dado que se trata de un error refractivo asociado a la edad, la presbicia no se puede prevenir, aunque sí se puede compensar. En la actualidad existen varios métodos para corregir la presbicia, lo más habitual es hacerlo con gafas que lleven lentes progresivas, fabricadas para ofrecer al présbita una visión nítida a todas las distancias.

¿Cómo funciona la corrección en personas con presbicia?

Para comprender el funcionamiento de las lentes progresivas, es necesario saber cómo funcionan las monofocales y las bifocales.

  1. Las lentes monofocales son aquellas que tienen una única graduación en toda su superficie. Se usan para corregir un error refractivo concreto, como la miopía o la hipermetropía. Las lentes monofocales también pueden usarse para corregir la presbicia pero, como tienen una única graduación, el présbita sólo podrá usarlas cuando realice actividades para las que precisa nitidez en la visión de cerca.
  2. Las lentes bifocales tienen dos graduaciones en su superficie: una en la parte superior que proporciona al usuario nitidez de visión de lejos y otra en la parte inferior que mejora la visión próxima. No existe paso intermedio de una visión a otra, hay un “corte” o “salto” entre ellas.
  3. Las lentes progresivas permiten una visión natural a todas las distancias porque, como su propio nombre indica, están graduadas de forma progresiva. Esto significa que no hay “saltos” o “cortes”, entre la visión de cerca, la intermedia y la lejana, permitiendo al usuario enfocar a diferentes distancias según sus necesidades, sin que tenga que quitarse las gafas o mirar por encima de ellas. Al no existir cortes entre los planos de visión, las lentes progresivas ofrecen una imagen muy estética. Por sus características específicas, las lentes progresivas son las más elegidas para corregir la presbicia: según el informe “Los españoles frente a la presbicia”, el 43% de la población mayor de 45 años piensa que las lentes progresivas son la mejor solución para esta dificultad visual.